El gran salto del fútbol 8 a fútbol 11

El fútbol puede transformar en adultos a los niños y en niños a los adultos. Consigue que los niños jueguen imitando a los profesionales pero, en ocasiones para ellos, ese fútbol adulto es demasiado grande y complicado, muy difícil porque exige un nivel físico y mental para el que no están preparados.

En la última década las federaciones han intentado adecuar el fútbol al niño, aunque de manera insuficiente. Deben seguir adaptándolo, ajustando sus medidas, reglas, materiales y competiciones a las edades y capacidades de crecimiento. Es posible adaptar la práctica del fútbol a las necesidades de la edad, con variantes como el fútbol 3×3, 5×5, 7×7, 8×8, 9×9 o fútbol 11, donde existen diversos niveles de exigencia física.

El fútbol 8 presenta una realidad de juego distinta al fútbol 11, tanto en las acciones técnicas que se realizan como en la eficacia de las mismas. Esta realidad nos indica la necesidad de adaptar a las características del niño y de los jugadores las variables estructurales de las situaciones a las que estos deben enfrentarse tanto en entrenamientos como en competición. Esta adaptación permitirá al niño conseguir un mayor número de repeticiones eficaces, contribuyendo a un mejor proceso de aprendizaje a nivel técnico-táctico y motivacional.

DE ALEVÍN A INFANTIL

Los niños deben adaptarse demasiado deprisa a una violenta permuta del fútbol tras la etapa alevín, el 11×11. Gigantes dimensiones de campo, amplísimas ocupaciones de espacios e incluso excesivas normas y reglas. Es, sin ninguna duda, la etapa en la que los jóvenes notan más el cambio de una temporada a otra.

En la etapa infantil se producen demasiados cambios para los jóvenes jugadores. Entran en una fase de desarrollo, donde deben jugar en un campo el doble de grande que en la anterior etapa, con un balón mucho más pesado y vasto, con 6 jugadores más de campo y numerosos cambios tácticos y físicos. El juego será otro de los aspectos donde este cambio se hará patente. Debemos marcar un progreso y una evolución acorde con las características del niño e intentaremos ofrecerle propuestas y contenidos técnicos acordes con su edad. En un entrenamiento infantil existe una exigencia física mayor que en la etapa alevín, puesto que los niños a esta edad empiezan a tener definido su desarrollo físico, aumentando el ritmo en algunos entrenamientos, aunque siempre los haremos con balón y en situaciones de juego real. En la competición los equipos pasan a disponer de 18 convocados por partido, pudiendo realizar 5 cambios, por lo tanto pueden participar 16 jugadores en cada encuentro.

Los primeros meses de la etapa son más bien períodos de adaptación, por ello hay que intentar hacerles más fácil a los chicos este escalón tan difícil de superar para muchos. La preparación física con niños y niñas de edad infantil, como en todas las categorías, debe de ser acorde con las características del grupo humano con el que vayamos a trabajar, ya que el desgaste y cansancio llevará a que la técnica del jugador descienda considerablemente.

CAMBIOS EN LOS SISTEMAS DE JUEGO

Este será un año de transición también en lo táctico para los jugadores. La mayoría de entrenadores utilizará sistemas de juego totalmente diferentes de la etapa alevín: 1-4-4-1-1 / 1-4-4-2 / 1-3-5-2 / 1-4-5-1 o 1-5-4-1

Estamos ante un momento fundamental en la formación del futbolista y en su forma de jugar, donde el papel de la escuela o club es fundamental en su futuro desarrollo; el modelo elegido determinará el estilo en que cada equipo juega, así como el perfil de jugadores que lo forman; el sistema escogido marcará la evolución de los jugadores.

En fútbol 11 comienzan a disminuir las goleadas que se producían en fútbol 8, ya que, al haber más jugadores y aumentar el terreno de juego, la dificultad será mayor para poder conseguirlos; además, aumenta el número de defensas, con menor número de atacantes, con lo que aumenta la dificultad para poder marcarlos.

Las características del fútbol 11, sus reglas, dimensiones del terreno y  del balón y el número de jugadores, provocan que en la mayoría de las ocasiones, los niños que vienen del fútbol 8 noten un cierto desequilibrio con su etapa anterior. El objetivo final del juego, el conseguir gol, lo verán demasiado lejos. En la mayoría de las ocasiones la defensa la verán como una gran muralla imposible de superar. Este desequilibrio se incrementa cuanto menor es la capacidad física o técnica de los jugadores ya que, en este fútbol, la fuerza y la habilidad son fundamentales para dominar el juego.

Con el objetivo de reducir este desequilibrio, debemos ir presentándoles a los niños, poco a poco, las novedades de la etapa de fútbol 11 en los entrenamientos, con el fin de que cuando llegue la competición noten lo menos posible sus diferencias con la etapa anterior. Iremos buscando adaptar esos entrenamiento a las características de los niños a través de sus reglas modificadas.

Al aumentar el número de jugadores, el espacio, las dimensiones del balón y las porterías, el jugador realiza un menor número de acciones técnicas, pero buscaremos que sean con mayor eficacia. En esta nueva modalidad se producen con menor frecuencia tiros a puerta, con menor  finalidad de jugadas y, por tanto, con menos goles.

Debemos encontrar en cada sesión y en cada tarea de entrenamiento un atractivo modelo de enseñanza-aprendizaje que atraiga al niño, le involucre constantemente en el juego con interesantes prácticas y acciones que motiven su particular estado físico y mental. Intentaremos conseguir confianza en sí mismo, llevando al jugador a tener más iniciativa, animándolo a utilizar su imaginación y creatividad. Sobre todo en situaciones de uno contra uno.

DEL PELOTAZO AL TOQUE

Los entrenadores que intenten hacer más sencilla la transición de alevín a infantil deben comenzar a desechar la habitual idea de juego del “pelotazo”, pasando a otra más acertada de toque. En los casos donde se sigue practicando ese juego en largo, existe generalmente poca conexión entre líneas a causa de un campo de juego exageradamente grande, para los que se inician en él, no pudiendo ocupar racionalmente el terreno de juego. Los errores en el desplazamiento largo ocasionan no ocupar correctamente los lugares en el terreno de juego, provocando desorden y alteración de lo que hayamos preparado en el entrenamiento, en el que caso de haberlo ensayado.

Debemos tener muy presente que los niños no son pequeños adultos y, para establecer el mejor enfoque posible, tomaremos en consideración sus etapas de crecimiento y desarrollo, distinguiendo correctamente la edad cronológica de la edad física. El entrenador debe respetar el nivel del niño y mostrar una actitud adecuada para favorecer su aprendizaje. Sin embargo, todavía no están preparadas las normas para la mejora de su progresión. Cuando un jugador alevín pasa a jugar a infantil, el cambio a fútbol 11, no es el adecuado, no es lo más correcto. Demasiado salto.

Un balón con medidas y peso mayor a la altura y capacidad del jugador hace que debamos pensar en un juego más pensado en el control y manejabilidad del mismo y un mejor aprendizaje y adquisición de la técnica. Considero que los chicos tienen que insistir en un trabajo en concreto que los aproxime lo máximo posible a lo que se encontrarán el día de mañana en el fútbol 11, y no con una serie de distorsiones, por lo tanto, paso previo a este fútbol, podríamos plantearnos pensar en otro fútbol intermedio, ¿debería existir el fútbol 9?

Aconsejo a mis alumnos que jueguen en corto, con el compañero más cercano, porque quiero que todos participen y se diviertan, pero sobre todo porque no tienen la fuerza suficiente todavía para realizar pases largos. Por lo tanto debo organizar el juego de mi equipo en base a estos parámetros. Me parece absurdo plantear un juego centrado en pases, despejes y tiros de larga distancia a nuestros jóvenes, ya que tendrían que utilizar una superficie de contacto poco recomendable, la puntera, creando un hábito de difícil corrección. La fuerza no les permite jugar en largo, pues juguemos en corto.

Esta temporada estoy al frente de niños en edad infantil. Mis entrenamientos tienen objetivos educativos y formativos, donde el niño descubre las dificultades en las tareas programadas, creciendo poco a poco en dificultad. Enseño juegos básicos de fútbol, intentando que resuelvan problemas, donde el acierto sea más frecuente que el error, donde los niños se cansen de acariciar la pelota, pidan un descanso por la fatiga producida por los reiterados toques del balón.

Intento que la adaptación al fútbol 11 de los jóvenes sea lo más sencilla posible, evitando así los frecuentes fracasos a la hora de competir en el juego. Les proporciono esa pértiga capaz de superar esas barreras que conlleva el primer año en categoría infantil, con el propósito de salvar todos sus obstáculos, con la intención de que logren dar ese gran salto.

Pedro Meseguer Díez Técnico Deportivo Grado Superior. Entrenador Nacional de Fútbol.

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