En el fútbol base: Sí a los formadores. No a los elitistas

Jesús Ríos Vegara

En el fútbol base uno de los errores que desgraciadamente cometen algunos entrenadores es el poner a jugar siempre a sus favoritos, a los que ellos creen que son los ‘’mejores’’ del equipo y a los otros no tan buenos dejarlos en el banquillo jugando muchísimos menos minutos. Provocando que éstos no disfruten con su deporte y propicie que aumenten las posibilidades de que el niño pierda la ilusión por ir a jugar un partido e incluso ir a los entrenamientos y por lo tanto puede que tome la decisión de abandonar el deporte.

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Muchos de esos entrenadores tratan a los niños como si fueran jugadores de élite, donde al más mínimo error les ponen la cruz, y no entienden que el error es un paso para aprender. Otros entrenadores debido a las altas exigencias de los clubes en los que están, los cuales, les piden erróneamente resultados deportivos inmediatos, se encuentran en una situación en la que para conseguir esos resultados tenga que poner a jugar a los niños que mejores cualidades tengan en ese momento.

Por lo tanto, este problema debería de solucionarse por ambas partes, la solución pasa por  concienciar a los entrenadores y a los clubes de que la educación y el aprendizaje en el fútbol base es lo más importante, requiera el tiempo que sea necesario sin tener que conseguir resultados a corto plazo sino a medio y largo plazo.

Josecapi

Si hiciéramos una similitud con la escuela, todos los niños no son iguales, y por lo tanto, en el fútbol base tenemos que tener muy en cuenta que cada niño es un mundo, y que cada niño necesita de un tiempo de aprendizaje diferente, por lo tanto, en la mejor manera posible los entrenadores debemos de tratar a todos los jugadores por igual en cuanto a darles las mismas posibilidades de jugar y así poder mejorar, y dentro de ello prestar más atención si cabe a aquellos niños que así lo necesiten.

Este problema es muy importante que se solucione ya que esas decisiones que se toman con los niños que menos juegan por ser menos ‘’buenos’’ puedan provocar que muchos de estos niños en el futuro puedan tener miedo al fracaso y una autoestima por los suelos. Por lo que los entrenadores tenemos que tener en cuenta de que estamos tratando con personas y no con “chapas”

Lo ideal para solucionarlo es que los entrenadores de todo un club trabajen en la misma dirección siguiendo un modelo común.

El mundo del fútbol base debería de hacer cierta autocrítica en el sentido de que hay entrenadores y clubes con un verdadero espíritu de formación y otros que están más pendientes de conseguir éxitos inmediatos para su beneficio, y por lo tanto, no se pueden considerar como formadores de base, sino buscadores de la victoria. Su único objetivo es el ganar y ganar. A estos entrenadores y clubes son los que hay que tener en el punto de mira, ya que tan importante es la educación diaria en un colegio, como lo es en una escuela deportiva.

Pero para poder hacer las cosas por el buen camino, la formación del entrenador es algo fundamental. Éste tiene que estar debidamente preparado para educar y dirigir a un grupo de niños. Y que tengan muy en cuenta que lo importante en estas edades es la formación y educación.

Concluyo este artículo, destacando como siempre que el fútbol base, es aquel en el se fabrican los cimientos de un posible futuro jugador, es donde el niño obtiene un conocimiento básico de este deporte, donde se les inculca una serie de valores y aptitudes, los cuales, perdurarán en él para el futuro. Y por lo tanto debemos tener en cuenta que “lo que hacemos hoy, tiene su eco en la eternidad de la formación del niño”.

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