La Captación de talentos del balón

La iniciación en el fútbol se produce de una manera casi natural, espontánea y desde el juego. El niño no se acerca al fútbol como deporte o actividad física, sino como distracción y recreo. A partir de este momento de juego, el niño pasa a ser un futbolista, forma parte de un equipo de fútbol. No existe selección alguna, todos los jugadores son válidos. Aquí comienza la formación de los equipos necesarios para cubrir la demanda de niños que quieren participar en este deporte. En el momento en el que el niño decide competir en una liga federada, inicia su andadura en el mercado futbolístico y se abre la fase de una posible captación o selección por parte de otros clubes.

 

La captación de talentos para la práctica deportiva, la necesidad de seleccionar, descubrir, identificar, detectar los posibles futbolistas en las edades tempranas se ha vuelto más que nunca de suma importancia, debido al nivel que ha alcanzado nuestro deporte en el apartado internacional. Los grandes clubes cuentan en su mayoría con equipos de categorías inferiores que, en teoría, deben forman la base de sus plantillas de futuro y de su economía sostenible. En este aspecto, el trabajo ideal de una entidad deportiva consistiría en un sistema integrado de evaluación y selección de jóvenes talentos, resaltando lo importe que resulta una acertada elección y posterior formación de estos niños futbolistas.

La correcta utilización de los sistemas de selección puede traducirse en que una entidad deportiva determinada pueda acaparar los mejores talentos, llevándola a mejores resultados y a una óptima utilización de sus recursos materiales, económicos, técnicos y también humanos. Debemos hacer hincapié en que, por lo general, el proceso de selección solo se realiza a partir de la evaluación de las aptitudes físicas, técnicas y antropométricas (peso, altura), sin incorporar información adicional de las actitudes (carácter y comportamiento) del deportista.

IMG_0127El ojeador

En la mayoría de los clubes hay un conjunto de personas, llamadas ojeadores, cuya misión consiste en ver partidos de las diferentes categorías e informar al club sobre jugadores que sobresalen o pueden tener cualidades para jugar en categorías superiores. Tienen un instinto innato para descubrir niños con talento. Son capaces de ver aquellos pequeños detalles de calidad que pasan inadvertidos para el resto de aficionados. Son, en definitiva, los descubridores de los jugadores del futuro. Por su puesto estos ojeadores deben estar al día con las necesidades del club, siendo necesario que su trabajo esté en estrecha relación con sus superiores, coordinadores y directores deportivos.

La amplitud de este departamento de ojeadores y las zonas a cubrir dependerán de la potencialidad de la propia estructura del club, del presupuesto, del número de contactos en las diferentes áreas geográficas y, sobre todo, de su apuesta por un modelo de cantera. Sería absurdo, aunque ocurre, crear un gran equipo de ojeadores de fútbol base y no utilizar los datos de los jugadores estudiados en sus categorías inferiores. En muchos casos, esa información de los ojeadores se recibe, en un porcentaje muy alto de las veces, de forma verbal. En la actualidad, cada vez es más frecuente, principalmente en clubes profesionales, la exigencia de informes sobre las capacidades de los niños.

Los ojeadores, esos personajes anónimos del mundo del fútbol, cada fin de semana se dedican a ver jóvenes, buscando nuevos diamantes que pulir. Sus ojos son los encargados de decidir si un niño tiene suficientes cualidades futbolísticas para triunfar en un futuro. La primera impresión es muy importante, la que te permite extraer la mayoría de conclusiones. Si el ojeador va a ver un jugador por segunda vez, será importante que recuerde aquella impresión inicial para no confundirse.

JorgePruebas de captación

Otras vías de captación son las pruebas que se realizan en los clubes. Al finalizar la temporada, se convocan sesiones de entrenamiento y se organizan partidos amistosos, donde aquellos que lo soliciten realizarán dichas pruebas. A estos exámenes deportivos se acercan los niños, según las edades, de la mano de padres, entrenadores ojeadores o, incluso, representantes. En ellas, los niños podrán disfrutar de varios entrenamientos en los que jugarán diversos partidos para demostrar sus cualidades.

Para cualquier club interesado en hacer pruebas de captación, la calidad técnica de los candidatos debería ser uno de los requisitos más importantes, para luego transformarse en jugador profesional. Se debe considerar también el entorno social y familiar, con el fin de poder detectar su realidad, posibles fortalezas y debilidades en las que se pondrá un especial énfasis para el trabajo posterior, a través de un equipo multidisciplinario y siguiendo un completo análisis del jugador. Este seguimiento de sus condiciones físicas, psicológicas, nutricionales y educacionales será un factor clave para el desarrollo del deportista.

Debemos tener mucho cuidado cuando pensemos en seleccionar niños en edades muy tempranas. Ocurren, con cierta frecuencia casos en los deportistas a quienes se auguraban destacadas habilidades no las confirmas en edades posteriores. Por el contrario, también hay niños que presentan una capacidad inicial débil, no son elegidos y más adelante obtienen rendimientos notables, gracias a su trabajo, motivación, dedicación en los entrenamientos y también a su entorno familiar.

equipo2

El modelo de selección

El cuerpo técnico en un club analiza el trabajo realizado en el primer equipo para destilarlo y trasladarlo al resto de equipos de la cantera y viceversa, acercándolo a su modelo de juego, en el caso que lo tengan. En cada etapa formativa, los conceptos se trabajan de forma didáctica para que, cuando un jugador se incorpore a un equipo de etapa superior, su adaptación sea inmediata y este esfuerzo dedicado a desarrollar sus virtudes  no sea brusco.

Este trabajo de formación no exime a un club profesional de mirar también su entorno y, si conviene, fichar nuevos talentos que ya tengan asimilados los conceptos exigidos. El rastreo del mercado infantil suele trabajarse buscando perfiles definidos: rendimiento inmediato, futuro y formativo. El seguimiento de estos futuros futbolistas se debe hacer presencialmente. La información recogida por los observadores se queda en poder del club, que la centraliza, ordena y clasifica. Se buscan, sobre todo jugadores cerca del ámbito geográfico, jugadores para los equipos de la base que tengan talento para desarrollar.

Pero la tarea del fútbol formativo debe ir mucho más allá de la incorporación de futuros cracks. Es igualmente importante saber desarrollar este talento, acompañar al jugador y crearle un entorno estable que se complemente con el familiar.

Portero

Criterios de identificación

La identificación del talento, se vincula con el reconocimiento de las habilidades potenciales que el sujeto pone de manifiesto en un determinado momento. Para lograr resultados satisfactorios en una detección previa de futuros deportistas, tratando siempre que estos sean los más capaces y que cuenten con las aptitudes necesarias para la práctica deportiva, debe existir una serie de medidas para que los niños que se integren en los equipos sean los adecuados. Los entrenadores de fútbol eligen a las jóvenes promesas si cumplen alguno de los siguientes factores de rendimiento deportivo: carácter, valentía, técnica elevada, inteligencia, mentalidad, educación o velocidad.

Quizás, el más importante sea el factor técnico, seguido de los aspectos físicos, antropométricos y psicológicos. Sin embargo, cuando hacemos una comparación con la realidad, verificamos que en la mayoría de los clubes, durante la selección de jugadores, se da una mayor importancia a los factores físicos y antropométricos en detrimento de los técnico-tácticos, lo cual es un error muy grande.

Es necesaria una dedicación para un tema de tanta importante como la captación de talentos, ya que se pueden cometer fallos en la selección que afecten el desempeño del grupo, el rendimiento colectivo del equipo y, sobre todo, el porvenir deportivo de un niño. Las personas responsables en la captación de jugadores no pueden tomar una decisión tan determinante a la ligera, sino que debe hacerse con responsabilidad y asumiendo las consecuencias que puede traer consigo.

jugadas

La confección de los equipos

Al finalizar la temporada debemos preparar la siguiente, decidiendo dónde ubicar a cada uno de los jugadores que tenemos en cada grupo. Es el momento de completar los equipos con niños captados y seleccionados, quienes se unirán a los que ya componen nuestras plantillas. Comienza aquí la organización de la estructura general de las canteras, la formación de los equipos de fútbol. Lo ideal, a nuestro parecer, sería mantener la norma de un máximo de 20 jugadores por plantilla, en fútbol 11, y de 13 jugadores en fútbol 7, con la intención de que todos los componentes del conjunto participen de los partidos en términos similares. Como es lógico, el número de incorporaciones mantiene una cierta progresión piramidal: tantos jugadores pasan a la siguiente categoría como llegan de la inferior.

Debemos reflexionar en la búsqueda de todas las formas posibles para encontrar el mejor desarrollo del futuro del deportista, proponiendo  una estructura piramidal para la selección de jugadores igual a las etapas y categorías competitivas por las cuales debe transitar el deportista a medida que aumenta su nivel hasta llegar a participar en el deporte de alto rendimiento. Aumentaremos progresivamente la exigencia a medida que avanzan las fases en cada una de las etapas. Esta forma de organizar el fútbol permite no sólo tener cada vez niveles superiores de entrenamiento, sino también nos ayuda en la formación continua de deportistas.

Los entrenadores procuraremos hablar con cada familia para enfocar de forma positiva los cambios de equipo al final de temporada, explicándoles que para ellos lo más importante es disfrutar jugando y seguir esforzándose para continuar mejorando en una nueva temporada. Lo más ingrato para cualquier responsable de una captación o selección de talentos es decir a jugadores y familiares que no van a tener posibilidades, que no van a tener opciones de jugar en nuestro equipo. La otra cara de la moneda es apostar por un jugador, acertar y que se convierta en un buen fichaje.

Luchamos con las ideas de los que piensan que pueden jugar en un nivel más alto del que le proponemos y la complicada tarea de decidir, con muchas opciones de equivocarnos, cómo repartir a los jugadores en los diferentes equipos, para conseguir un nivel aceptable en sus categorías. Entrenadores y padres debemos trabajar en equipo. Los padres pueden colaborar mucho si apoyan la decisión del entrenador, convencidos de que quiere lo mejor para su hijo.

Hagamos un llamamiento a captadores, seleccionadores y clubes para que intenten formar un esquema de los factores de rendimiento que pueda ser útil, con posibilidades de aplicarlos a largo plazo, tratando de lograr una selección y formación fundamentada. No abusemos de la captación masiva que realizan algunos clubes, con la simple intención de aglutinar jugadores, sin utilizarlos posteriormente en equipos del nivel correspondiente, con un mezquino propósito: arrebatarle jugadores a sus rivales, destrozando así ilusiones personales.

El proceso de captación y selección de jóvenes futbolistas merece una mayor reflexión y deberá ser reformulado y aplicado, con datos sólidos y objetivos reconocidos por la investigación, de forma que se puedan reducir al mínimo los errores de la decisión, aumentando la precisión del pronóstico de los futuros deportistas.

 

Fuente: sportmagister.com

0
  Artículos relacionados

Añadir un comentario